Parodias

Vice: Skinema episodio 2 y las parodias porno
Llega por fin el segundo episodio de esta intimista y honesta serie documental sobre la industria del porno o, mejor dicho, sobre algunas de las personas que han basado su estilo de vida en esta profesión. La segunda parte sigue de nuevo las vivencias de Kimberly Kane, esta vez en el submundo de las parodias porno, filmes que oscilan entre las funciones habituales del porno y el humor, a veces con grandes valores de producción. Chris Nieratko sigue la preparación de Kimberly entre bastidores, y llama la atención que una señorita incapaz de aprenderse un par de frases se llevase el galardón a la mejor interpretación en los AVN por esa misma película.
Jasmine Byrne se folló al lobo feroz
A menudo, cuando hablamos de parodias pornográficas o producciones para adultos inspiradas en cuentos o leyendas populares, algunos no dudáis en lanzar una afirmación que suele ser cierta: las parodias porno, ni funcionan como parodia, no funcionan como porno. Pero como en todas las aseveraciones certeras, siempre hay excepciones que las confirman como regla, y la siguiente escena de Jasmine Byrne con distrayendo al lobo feroz (el ilustre Evan Stone) para que no se coma a Caperucita Roja, deja bien claro que una buena felactriz, una mujer con dotes para el sexo ante las cámaras, hará siempre un buen trabajo a pesar de que el contexto no le acompañe.
Pornoparodias: el porno de Pippi Calzaslargas
Si hay algo que da morbo en el porno y juego en las pornoparodias es corromper la inocencia. Por eso siempre funcionan tan bien las de cuentos infantiles o, como en este caso, la de todo una institución de series infantiles: Pippi Calzaslargas, una de las mejores y más cachondas parodias que hemos comentado. Y atención, que viene firmada por el siempre grande Luca Damiano.
Otra impecable escena porno (Hayden Winters)
Tras el nombre de Eddie Powell se esconde uno de los gurús de Digital Sin, un realizador que ha elevado las infumables parodias porno a la moderna etiqueta de “sitcum”. Sus últimos trabajos, lejos de las superporducciones de las pantomimas hollywoodenses, hacen hincapié en el porno más estilizado con un puñado de recién llegadas al mundo del porno. Una de estas novatas, Hayden Winters, es la protagonista que acompaña a Johnny Castle en la impecable escena de “My Little Panties” que sigue.
Porno bizarro: Gargamel se folla a Pitufina
Líbreme el Señor de juzgar a la gente por sus gustos y no por sus actos pero, admitámoslo, hay que tener jodido el cerebro hasta el mismísimo hipotálamo para disfrutar especialmente con esto. No dio que un poquito, ojo, que no deja de ser la hiperfollable y preciosa Lexi Belle bajo capas de pintura y con una terrible prótesis nasal quien está ahí dándolo todo, pero hay veces en que las parodias llanamente no funcionan y este es uno de esos casos. El inquietante Gargamel, por cierto, es el no menos inquietante si maquillar Barry Scott y la película, que salió hace dos semanas, responde al título de This Ain’t the Smurfs XXX.
Phoenix Marie es Xena, la princesa guarrera
Siempre sucede algo parecido con las parodias: salvo honrosas excepciones, tienen un valor pornográfico bajo y en algunos casos tan paupérrimo que la mayoría de pornófilos con un mínimo de exigencia ni sacarían el paquete de kleenex. Hay casos, eso sí, en los que la obra parodiada ya tiene en sí misma cierta carga erótica (sutil o no) y el porno lo único que hace es destaparla. Ahí es donde mejor funciona el género, como en esta Xena XXX, con una Phoenix Marie más ortodoxa de lo habitual pero tomando el papel de la Princesa Guerrera que encarnaba Lucy Lawless y a quien, está claro, nos habría encantado ver en esta tesitura.
Joanna Angel descubre la polinecrofilia
A lo mejor con parodias como esta Fuckenstein que Joanna Angel dirigió el año pasado uno no tiene la misma sintonía, la misma complicidad habitual que hay entre el espectador y el acto pornográfico en sí. Desde luego, que en el auge de una buena follada anal al tío que le está dando rabo a Joanna se le caiga una pierna no es algo que ayude precisamente a mantener la excitación. Es lo que tiene follar con Frankenstein, supongo. Por suerte enseguida llega el Dr. Deen en compañía de su asistente Fritz para rematar la faena y demostrar que la simpática tatuada, mucho jajá y mucho jijí, pero menudo recto más practicable tiene.
La última misión de Lara Croft
Hay pocas parodias porno que funcionen como objeto de deseo más que como pura bizarrada para echase unas risas. No sé quién se masturbaría con unos actores disfrazados de la familia Simpson, pero está claro que no es un subgénero para todo el mundo. No obstante, hay excepciones: personajes como Lara Croft, sex symbol preadolescente en los noventa, es una de esas figuras de ficción tan hipersexualizada (aunque eso, parece, va a cambiar en el próximo próximo Tomb Raider) que todo lo que sea contemplarla en paños menores y recibiendo rabo por donde se tercie es una visión sugerente. Quizá Chanel Preston no tenga las mismas medidas, pero desde luego da el pego.
A Clockwork Whore (la zorra mecanica)
La historia de ‘la naranja mecanica’ empieza en el bar lácteo Korova donde Alex, Pete, Georgie y el Lerdo (Dim en la versión inglesa) consumen leche-plus, que consiste en leche con velocet, synthemesco o drencrom, que los deja preparados para recurrir a una nueva sesión de ultraviolencia … asi empieza esta mitíca pelicula del maestro Stanley Kubrick. Ahora, los amigos de Brazzers has sacado una versión xxx ‘A Clockwork Whore’ que es una curradisima parodia porno en la que Madison Ivy, Gia Dimarco y Zoe Voss no solamente interpretan su papel de adolescentes ultraviolentas del futuro con una lucidez sorprendente, sino que también se marcan un maravilloso trío lésbico que desmiente aquello de que las parodias no excitan a nadie. Os dejamos con la parte uno en espera de la segunda.